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Marisol González, agente en el Servicio Común de Getxo: "Hay que tomarse la oposición como un trabajo de ocho horas, ir a una biblioteca y hasta hacer una pausa para el café"

20 de marzo de 2014

Marisol González, agente en el Servicio Común de Getxo

Esta granadina llegó al Palacio de Justicia de Getxo hace poco más de seis meses. Venía de haber trabajado durante cinco años en los Juzgados de Sevilla y ahora, en Euskadi, se enfrenta a una nueva manera de trabajar, porque en Getxo ya está implantada la Nueva Oficina Judicial, y a un nuevo idioma. Sus propios hijos le han soltado ya alguna “euskerakada”, como dice ella, y no se entera de nada. A los futuros opositores sólo puede recomendarles paciencia y que se lo tomen como un trabajo de ocho horas, con pausa del café incluida. Con dos hijos pequeños y un marido que por motivos laborales viaja a menudo, la mayoría de los días echa de menos la ayuda de los abuelos, pero aun así lo tiene claro: “Si tengo que elegir un destino definitivo, me quedo en Euskadi”.

¿Por qué decidiste trabajar en Justicia?

Cuando vivía en Barcelona, mi marido y yo tomamos la decisión de dejar mi trabajo en la empresa privada y sacarme unas oposiciones. Queríamos formar una familia y con mi situación laboral de ese momento era imposible.

¿Cómo preparaste la oposición?

En Barcelona estuve en una academia, que tuve que dejar al trasladarnos a Madrid. Luego ya en Sevilla contraté a un formador personal. Al principio fue brutal, me pasaba el día en casa en pijama estudiando. Llegué a aborrecerlo. Estaba muy agobiada porque no sabía qué me pasaba. Hablé hasta con un psicólogo y me dijo que me tenía que tomar la oposición como un trabajo de ocho horas.

¿Y notaste el cambio?

Claro. Así lo llevé muchísimo mejor. Empecé a ir a la biblioteca a estudiar ocho horas, me arreglaba todos los días e incluso hicimos un grupo de las opositoras. Hasta hacíamos un descanso para el café.

¿Qué les dirías a aquellas personas que están pensando en opositar?

A ver, es duro. Yo tengo la suerte de que lo saqué a la primera. Pero conozco amigas que se han presentado varias veces y no lo han conseguido. Y cuando haces un esfuerzo tan grande y ese esfuerzo no se ve recompensado, remontar es muy duro.

Has vivido en Barcelona, Madrid, Sevilla y ahora en Getxo. ¿Has pensado en establecerte ya definitivamente en el algún sitio?

Sí que lo he hablado con mi marido. Sobre todo por mis niños, no me apetece ya ir mucho de allá para acá. Ya no es vida, pero la verdad es que el trabajo manda y tengo que darles de comer. Así que si vuelven a trasladarle me tendré que marchar.

Si tuvieras que elegir una ciudad ¿dónde te quedarías?

Si tengo que estar fuera de mi ciudad me quedaría aquí, en Getxo. No me gustan las grandes ciudades para vivir y tengo que reconocer que en Granada no hay vida. Mi marido trabaja en una multinacional y aquello está muerto. Es una ciudad de servicios, universitaria, de comercios y de turismo. Pero a nivel industrial está muerto. Me duele por mis hijos, porque no ven a sus abuelos. Pero lo dicho, si tengo que elegir estoy muy contenta aquí.

¿Y qué tal vas con el euskera?

Lo veo durísimo. El euskera me parece muy complicado. Cuando estuve en Barcelona aprendí catalán e incluso me saqué alguna titulación, pero es que el euskera no tiene nada que ver con nada. No sé ni cómo se estudiará. Será memorizar palabras y punto.

¿Has pensado en solicitar algún tipo de liberación?

No lo sé. Lo cierto es que todavía estoy aterrizando y no sé ni cómo va. Creo que la solicitud de cursos empieza en mayo. Está claro que lo tendré que hacer, porque además mi plaza establece que para una determinada fecha tengo que tener la titulación. Mi hijo mayor ya me suelta alguna “euskerakada” y no me entero de nada.

¿Cómo fue tu primer día en Justicia?

Antes de tomar posesión de mi plaza de Auxilio Judicial estuve trabajando unos meses de interina como Tramitadora en Sevilla. Y fue una locura. Porque una cosa es conocer la Ley y otra muy diferentes es que cada Juzgado, cada persona y cada oficina funcionan de una manera. Llegué el primer día y me dijeron: “Estos armarios son tuyos”. Y ala, tienes que sacar todo adelante. Al principio es una sensación de que no sabes nada increíble. Ese periodo de primer contacto debería estar organizado de otra manera.

Aquí en Euskadi existe un protocolo para la gente que entra nueva.

Me ha sorprendido muchísimo que haya una serie de horas de tutorías. Cosa que allí en Sevilla no he visto jamás. Es un punto a favor muy importante. Porque además, si entras en un juzgado que está a tope de trabajo, la gente no tiene tiempo ni de echarte un cable.

Y claro, además cada juzgado funciona de una manera. En Penal, por ejemplo, lo malo es la clientela; pero lo bueno es que son sólo tres procedimientos: diligencias previas, que es lo más habitual, faltas y algún abreviado. Pero si hablamos ya de Civil el abanico de procedimientos es enorme. El trabajo es mucho más complicado y cuando entras de nueva puedes equivocarte.

¿Qué ocurre si cometes un error?

A ver, todo tiene solución. Incluso aquí. Pero son temas muy delicados y un error a la hora de tramitar un embargo, por ejemplo, puede hacer mucho daño a la persona embargada.

¿En qué consiste tu día a día en el Palacio de Justicia?

Aquí en Getxo, con la Nueva Oficina Judicial, el trabajo está organizado de modo que cada semana te toca en un departamento. Esta semana estoy en Sala y la próxima en mostrador, que es la atención al público. También me toca hacer oficina, ejecución, archivo y guardia. De este modo nunca te cansas del trabajo. Aunque haya algo que no te guste mucho, no pasa nada porque a la semana siguiente haces otro trabajo. Además aquí todos se ayudan, te explican y te echan una mano.

¿Este trabajo te permite conciliar la vida laboral y familiar?

Sí claro. Mejor que en la privada. Ya he solicitado el tema de la conciliación y si algún día entro más tarde por lo que sea puedo quedarme otro día para recuperar las horas.

Los Juzgados de Getxo han sufrido una importante remodelación con la entrada en funcionamiento de la Nueva Oficina Judicial ¿qué te parece el cambio?

Cuando yo he llegado ya estaba todo hecho. Pero mis compañeras sí que me han contado que el cambio fue muy duro. Pero bueno, ¡la gente ha sobrevivido!

¿Estás a gusto en este destino?

El Juzgado de Sevilla en el que trabajaba era muy viejo. No había sitio para nada. Y todo el espacio que tenemos aquí es una gran ventaja, sobre todo, de cara al archivo. Porque allí en Sevilla las pasaba canutas… Estoy muy contenta aquí en Getxo, por el puesto que tengo, por la ciudad y por todo, me ha gustado. La gente cuando me pregunta no se lo cree; pero es de verdad, yo me quedaría.

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