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La mitad de los asuntos de familia atendidos por el Servicio de Mediación Intrajudicial en 2016 concluyó con un acuerdo entre las partes

13 de junio de 2017

La mitad de los asuntos de familia atendidos por el Servicio de Mediación Intrajudicial en 2016 concluyó con un acuerdo entre las partes

El Servicio de Mediación Intrajudicial del Gobierno vasco ha presentado estos días su memoria de actividad en el ámbito familiar durante el año 2016. Los datos estadísticos muestran el alto volumen de trabajo que el SMI ha alcanzado en un breve periodo de tiempo. Así, este año 2016, el SMI ha atendido a un total de 733 asuntos, 629 derivados por los juzgados y tribunales y 104 asuntos que provienen de años anteriores, aún pendientes de resolución. Se han cerrado 624 asuntos, de los cuales 261 -el 41%- se han resuelto mediante un proceso de mediación, con un 48% de asuntos que han concluido con un acuerdo entre las partes.

Este año se ha ralentizado el incremento constante de derivaciones que se venía advirtiendo los últimos años y se observa un escaso aumento de las derivaciones (629 asuntos derivados frente a los 623 del año pasado), tendencia que se ha sostenido principalmente por el importante aumento de derivaciones de los órganos judiciales del territorio de Araba, tres veces superior al año pasado (138 derivaciones frente a los 48 del año pasado). Por el contrario, los territorios de Bizkaia y Gipuzkoa han experimentado un 15% de descenso en sus derivaciones.

Llama la atención la cantidad de juzgados que en los tres territorios apenas derivan, con la consiguiente polarización de las derivaciones en unos juzgados específicos. Así, las 138 derivaciones de Araba corresponden en exclusiva a los juzgados de Vitoria-Gasteiz; las 297 derivaciones que se han producido en Bizkaia, 111 pertenecen al Juzgado de Primera instancia nº 5 de Bilbao, 34 al Juzgado de Primera instancia nº 6 de Bilbao y 119 al Juzgado de Familia de Barakaldo; y en Gipuzkoa, el 80% de las derivaciones se concentran en los Juzgados de Donostia (de las 194 derivaciones, 111 pertenecen al Juzgado de primera instancia nº 3 y 54 al Juzgado de primera instancia nº 4).

De los 261 casos que se han resuelto mediante un proceso de mediación, un 77% se ha sustanciado con un proceso de mediación directa y un 22% con mediación indirecta. El empleo de una u otra modalidad responde a cuál es la mejor respuesta restaurativa en un determinado caso o en un determinado contexto.

Mediación directa e indirecta

La diferencia más sustantiva entre la mediación directa y la indirecta reside en el modo en que interactúan las personas participantes en el proceso restaurativo. Mientras que en la mediación directa se produce un diálogo directo entre las personas, en la indirecta desaparece el contacto directo físico y se produce una interacción indirecta a través de diversas formas de comunicación (medio escrito, audiovisual). La mediación indirecta está indicada en situaciones de desequilibrio de poder entre las personas participantes o donde el diálogo presencial es rechazado para evitar la identificación visual (en caso de inexistencia de relación interpersonal previa) o por limitación de recursos personales para abordar un diálogo presencial.

No obstante, sin perjuicio de la virtualidad de ambas herramientas según las circunstancias del caso, existen diferencias de enfoque entre ambas, pues si bien en la mediación directa se prioriza el diálogo frente al acuerdo, la indirecta está enfocada al acuerdo más que al proceso. La exigencia del contexto jurídico de una inmediatez en la respuesta y la identificación del acuerdo como principal indicador de éxito de un programa restaurativo constituyen criterios que inhiben el desarrollo adecuado de los programas, aumentando el riesgo de la deriva del programa hacia meras conformidades y alejándose así de los estándares internacionales.

Los datos muestran una falta de homogeneidad en el tipo de mediación empleado en los diferentes territorios históricos. Mientras que en Bizkaia y Gipuzkoa prevalece el empleo de la mediación directa, en Araba sobresale la mediación indirecta, a la que se ha recurrido en el 65% de los supuestos. Sin perjuicio de su posible virtualidad para la gestión de las problemáticas objeto de intervención, sería deseable priorizar el encuentro dialogado como herramienta principal, al facilitar el abordaje de las capacidades personales de las partes en su forma de comunicarse, de tal manera que interioricen y desarrollen nuevos instrumentos comunicativos, añadidos a los ya existentes, que redunden en una gestión dialogada y constructiva de las necesidades y diferencias que a futuro pudieran presentarse en su organización familiar.

En un 48% de los asuntos cerrados con mediación, 126 asuntos, se ha alcanzado un acuerdo entre las partes, acuerdos que en un 51% tratan sobre la guarda y custodia y/o régimen de estancias y comunicaciones y en un 49% sobre la cuantificación y distribución de las cargas familiares y/o alimentos.

Para finalizar, resulta oportuno hacer mención a la reciente Ley 7/2015, de 30 de junio, de relaciones familiares en supuestos de separación o ruptura de los progenitores, que ha establecido los nuevos principios que orientan las actuales relaciones familiares. Sus fundamentos son la corresponsabilidad parental; el derecho de las personas menores de edad a la custodia compartida; el derecho de la persona menor de edad a relacionarse de forma regular con el progenitor no custodio y con las familias extensas de ambos; y la igualdad entre hombres y mujeres. Postulados innovadores en nuestra sociedad que, en todo caso, exigen la actualización de los roles tradicionales para alcanzar una adecuada ubicación de las relaciones familiares.

Justicia Restaurativa

La Justicia Restaurativa aboga por una concepción de la justicia basada en la restauración de las relaciones sociales, la pacificación, la reparación y la responsabilización; una justicia que tiene en cuenta las necesidades de las personas involucradas en el conflicto y que articula espacios de comunicación que fomenten la búsqueda dialogada de las controversias y la pacificación de los conflictos en la comunidad.

Entre las diversas técnicas de Justicia Restaurativa, la mediación intrajudicial supone una excelente oportunidad para constituir un sistema de justicia formal de mayor calidad en atención a los ciudadanos y ciudadanas. A pesar de que su presencia en nuestro contexto cultural y jurídico es relativamente breve, en la CAE este sistema ha alcanzado un desarrollo importante.

Servicio de Mediación Intrajudicial

En el año 2007, el Gobierno Vasco implantó el Servicio de Mediación Intrajudicial (SMI) de Euskadi con el objetivo de poner a disposición de los órganos judiciales y de la ciudadanía un método complementario a la vía judicial para la resolución de los conflictos que llegan a los juzgados y tribunales. El SMI se concibió para los conflictos exclusivamente de la jurisdicción penal, para la mediación intrajudicial de las personas víctimas y victimarias de un delito, hasta que en el año 2011 se resolvió extender su actividad a la jurisdicción civil-familiar para la mediación de las separaciones y los divorcios contenciosos de familias con hijos menores a cargo.

La mediación familiar es entendida como restaurativa de las relaciones familiares y sociales, así como responsabilizadora de las decisiones futuras de la familia tras una situación de ruptura de la convivencia o cambio de circunstancias personales y/o económicas de sus integrantes, existiendo hijos menores de edad o en situación de especial vulnerabilidad. En concreto, la mediación intrajudicial familiar versa sobre el ejercicio de la corresponsabilidad de la parentalidad; la distribución de los tiempos con los menores; la atribución del uso del domicilio familiar; la cuantificación y distribución de los gastos de los menores; y la compensación económica entre los miembros de la pareja.

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