
14 de febrero de 2011

Agresiones sexuales, violencia doméstica, robos con intimidación, amenazas. Estos delitos, y una larga lista de crímenes más, no existen únicamente en la ficción. Para muchas personas no les son ajenos. Para hacer frente a esta realidad, el Departamento de Justicia del Gobierno Vasco ofrece su apoyo a través del servicio gratuito y voluntario de Asistencia a la Víctima.
Su finalidad consiste en colaborar con las víctimas en su relación con el sistema penal, ya que tras sufrir un hecho delictivo, al daño físico, económico, psíquico o social producido se le añade un grave impacto emocional. Sin olvidar que puede empeorar al encontrarse de repente ante un entramado jurídico-penal, que la mayor parte de las veces resulta desconocido. Este servicio, a su vez, tiene como misión disminuir y apaciguar el sentimiento de inseguridad ciudadana. Pero hay un delito en concreto que empieza a preocupar.
Muy cercano queda el caso de los niñas y niños desaparecidos en hospitales, sobre todo, en la época franquista y los años posteriores. A finales de enero, ANADIR, la Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares en Euskadi, presentó una demanda conjunta en la Fiscalía General del Estado en la que denunciaba 261 casos de niñas y niños robados, 40 de ellos en Euskadi, cifra que ha aumentado a 70. Ante esta situación, Flor Díaz, representante de ANADIR, ha pedido ayuda a Idoia Mendia, consejera de Justicia y Administración Pública del Gobierno Vasco.
“Es un tema que ha adquirido una dimensión dramática por el volumen de denuncias”, ha dicho Mendia. La decisión, tajante. La consejera ha aceptado proporcionar ayuda psicológica para los familiares afectados a través del servicio de Asistencia a la Víctima. “Las instituciones debemos arroparlas y prestarles todo el apoyo que necesitan”.
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